El 28 de abril de 1928, reunida una centena de jugadores, familiares y entusiastas de Nuevo París, decidieron que el club del barrio funcionara «en serio», que dejara su semilla lanzada al viento con más entusiasmo que dinero, más fe que realidades. Seis jornadas consecutivas sin ganar condujeron al club a tomar la sorprendente decisión …